Rieska de boniato…

¡Hola de nuevo! Hoy os traigo una versión con boniato de unos panecillos cuya receta tiene origen finlandés. La rieska, que se hace tradicionalmente con patata y que hoy he versionado, ya os la mostré en el recetario del reto 7×10 que os dejo aquí. Es decir, además de ricos y nutritivos son muy económicos y su preparación no tiene dificultad alguna. Estos panecillos planos son una buena alternativa para no consumir tantas harinas refinadas. En este caso optamos por los copos de avena integral como en la receta original, pero bien podríamos usar harina integral de trigo sarraceno, almendra molida, etc… ¿Te quedas para saber cómo se hace? solo tienes que seguir leyendo!

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Para 10 panes pequeños:

  • 1 taza de puré boniato asado (puede ser cocido pero puede variar la cantidad de harina al tener el boniato más humedad)
  • 1 huevo (para la opción vegana: 1 cucharada de semillas de linaza molidas + 3 cucharadas de agua)
  • 1 taza y 1/4 de harina de avena integral sin gluten
  • 1 c. de sal marina
  • 1 c. de polvo de hornear

 

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Y ¿Cómo lo vamos a hacer? Pues el procedimiento no puede ser más sencillo, comenzamos por pre-calentar el horno a 180 ºC. En un bol grande, mezclamos el puré elaborado con la pulpa del boniato asado junto al huevo. A esa primera mezcla, le agregamos la harina, la sal y el polvo de hornear y mezclamos bien. Si no tenemos harina de avena, podemos hacerla en casa con tan solo moler hasta pulverizar copos de avena sin gluten, si queremos una versión apta para celiacos.

La masa puede ser un poco pegajosa, pero manejable. Si no conseguimos despegarla de las manos, solo añadiremos un poquito más de harina. Formamos una bola grande, aplastamos ligeramente y dividimos esa masa en 10 partes iguales que amasaremos en forma de pequeñas bolas e iremos aplastando con las manos o con un pequeño rodillo enharinado hasta conseguir unos círculos finos. Forrar una bandeja de horno con papel cuisson, colocar los círculos sobre ella y hornear durante unos 20 min. o hasta que los panes estén ligeramente dorados.

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Conviene servirlos calientes ya que fríos tienden a endurecerse bastante y son ideales para el desayuno, como en las fotografías con un poco de aguacate y semillas. Yo suelo recurrir a esta preparación cuando no he comprado pan y me apetece una tosta o simplemente necesito una base que acompañe bien con algunos alimentos que se suelen acompañar con algo de pan como patés vegetales, aguacate, cremas de frutos secos, hummus, etc.

Espero que os guste, como veis estos panecillos son extremadamente sencillos de hacer, no necesitan leudar y se pueden enriquecer con semillas e incluso frutos secos. Como siempre os digo, simplificar es clave, a veces nos enredamos en preparaciones muy complicadas cuando simplemente no es necesario.

Millones de gracias por seguir el blog ya que cada vez sois más los que os suscribís a el y nos seguís por esta vía además de en otras redes sociales. No puedo estar más encantada! Hasta la próxima entrada y feliz semana!!!!

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Pound cake de cacao, boniato y tahina…

No viene siendo muy habitual  que os comparta recetas dulces, ya que no las suelo hacer normalmente. Como mucho puedo recurrir a un pan de plátano o a este tipo de brownie o pound cake de cacao, pero como os digo, la frecuencia es realmente baja, y no suele ocurrir más de un par de veces al año. Coincidiendo con mi cumpleaños, elaboré esta receta dulce “no dulce” que si bien lleva huevo, está libre de gluten, azúcares refinados y lácteos. Y si queréis replicarla para alguna ocasión especial, aunque siempre insisto, son recetas muy calóricas y las ocasiones especiales no hay porque celebrarlas con comida… si seguís leyendo podréis encontrar la receta que tanto me habéis pedido!

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Necesitaréis:

  • 2 tazas de boniato asado
  • 2 huevos
  • 1 taza de coco rallado
  • 1+1/2 tazas de almendra molida
  • 3/4 de taza de harina de arroz integral
  • 4 dátiles medjool
  • entre 1/2 y 3/4 de taza de leche de almendra/arroz (sin azúcares añadidos)
  • 5 C. de cacao puro desgrasado
  • 4 C. de tahina
  • 2 C. de aceite de coco (derretido y atemperado)
  • 1 pizca de sal
  • 2 c. de polvo de hornear
  • 1taza de pistachos pelados y picados (sin sal)

Comenzamos por precalentar el horno a 180 ºC y forrar la base de un molde desmontable de unos 20 cm. de diámetro con papel cuisson. Con forrar el fondo con un círculo de papel del mismo diámetro será suficiente, ya que al llevar algún ingrediente graso en la mezcla, no se va a pegar a las paredes.

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En un robot de cocina comenzamos por triturar a velocidad alta el boniato, el cual habremos asado y pelado previamente, y los dátiles (remojados y sin hueso para que estén blanditos). Añadimos los huevos y batimos durante unos 3-4 minutos hasta que la mezcla haya aumentado un poco de volumen y esté más clara. A partir de ahí vamos añadiendo el resto de los ingredientes y seguimos mezclando: el coco rallado, la almendra, el cacao, la harina, la sal, la levadura, la tahina y el aceite de coco. Como el resultado de esta mezcla es bastante denso, añadimos al final la leche vegetal en cantidad suficiente para aligerar un poco. Tiene que quedar una pasta más cremosa que líquida. Si nos gusta más dulce, podemos añadir un plátano bien maduro, pero debemos tener en cuenta que esto humedecerá la mezcla, por lo que la cantidad de bebida vegetal puede variar.

Volcamos la mezcla en el molde e igualamos la superficie con la ayuda de una espátula. Introducimos en el horno sobre la rejilla situada en la parte media y horneamos durante 20-25 min. Retirar del horno, desmoldar y decorar con los pistachos picados. La combinación de los sabores del cacao y el pistacho es espectacular!

Al incluir huevos, harina y polvo de hornear, la mezcla va  a subir ligeramente, lo que hará que el resultado sea una mezcla entre brownie y bizcocho, un pound cake o bizcocho denso y húmedo que hará las delicias de cualquier amante del cacao intenso y de los sabores amargos. Las cantidades de cada ingrediente pueden variar a nuestro gusto, por ejemplo, hay quien prefiere el sabor de la almendra al del coco por lo que podremos añadir menos cantidad del segundo y más del primero o al contrario.

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Como siempre os digo, en este tipo de recetas se unen la densidad nutricional a la densidad calórica, por lo que debemos cuidar la ración. En cualquier caso, el sabor es tan intenso y el resultado tan saciante que probablemente no consigamos comer más que un trocito pequeño. Es simplemente una alternativa a la repostería convencional en la que somos nosotros los que escogemos los ingredientes, evitando los que menos nos interesan desde el punto de vista de nuestra salud.

Espero que os guste y compartáis conmigo vuestras impresiones. Un abrazo y feliz semana!!!!

Croquetas de boniato con peperoncino y coco…

Hoy os traigo una receta que improvisé hace unos días y os compartí a través de Instagram stories. Como os gustó tanto, aquí os detallo cantidades para que la podáis hacer en casa. Igualmente, como la seguís teniendo en destacados, podéis ver todo el desarrollo allí! Vamos a empezar…

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Para esta receta vamos a necesitar:

  • 400 g. de boniato asado
  • 1 huevo
  • 1/2 taza de copos de avena
  • 1 cebolla dulce mediana
  • 1 C. rasa de ajo molido
  • sal y pimienta negra
  • 1/2 taza de perejil picado
  • 2 C. de queso parmesano
  • 1/4 de taza de panko (o pan rallado con o sin gluten)
  • 1/2 taza de coco rallado
  • 1 pizca de peperoncino
  • 2 C. de aceite de oliva virgen extra

Con estas cantidades podréis realizar aproximadamente 20 croquetas pequeñas.

La forma de realizarlas es extremadamente fácil. Comenzamos por pre-calentar el horno (entre 180 ºC y 200 ºC), forrar una bandeja con papel cuisson y asar nuestros boniatos enteros o partidos a la mitad, así tardaremos menos tiempo hasta que la pulpa esté blanda. Podemos, para evitar que se queme, pincelar muy ligeramente el papel con aceite de oliva. Retirar del horno, dejar que se enfríen un poco y retirar la piel reservando la pulpa.

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En una sartén calentar una cucharada de aceite de oliva virgen extra y rehogar la cebolla bien picadita con una pizca de sal hasta que esté bien dorada y blanda.

En un bol, aplastar la pulpa del boniato asado y añadir el resto de los ingredientes: ajo molido, perejil picado, huevo, parmesano, peperoncino, cebolla rehogada, los copos de avena y una pizca de sal y pimienta negra. Si tenemos tiempo, podemos dejar la mezcla reposando 15 min. de forma que la avena absorba un poco de la humedad del resto de ingredientes.

Mezclar el panko junto al coco rallado que vamos a usar para envolver las croquetas. Con las manos húmedas, dar forma de pequeñas bolas a la masa rebozándolas en la mezcla de panko con coco rallado. Para cocinarlas, podemos dorarlas en la sartén a fuego medio, usando unas gotas de aceite de oliva en el fondo y moviendo la sartén continuamente para que se doren por igual. También podemos cocinarlas en el horno durante unos 15 minutos a 180ºC colocándolas sobre papel antiadherente. Para el plato de hoy lo he combinado con kale rehogado, unos gajos de berenjena asados y un baba ghanoush de alcachofa cuya receta os contaré muy pronto.

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El sabor del coco tostado es muy rico y combinado con el punto un poquito picante que le da el pepereoncino y la cremosidad del queso y del propio boniato, hacen que la combinación resulte deliciosa!

Como siempre me preguntáis, deciros que congelan a la perfección, eso sí, para no secar en exceso la masa, debemos congelar cuando ya les hemos dado la forma y rebozado pero antes de cocinar, si no estaríamos cocinándolas dos veces: antes de congelar y después para calentarlas. A veces la falta de tiempo hace que hagamos estas cosas, lo cual empeora bastante el resultado final y luego tengo que leer que os han quedado secas ;D Albóndigas, croquetas, hamburguesas vegetales o falafel son preparaciones para las cuales tener cierta experiencia es importante, ya que solo vosotros podéis sentir con las manos si la mezcla va a necesitar más o menos cantidad de ingrediente húmedo o seco, siempre se puede corregir!

Así que os animo a que la hagáis y también a que improviséis con lo que sobra por casa. Curiosidad y creatividad ya sabéis que son fundamentales. Un abrazo enorme y feliz semana zanahorias!.

“Arroz” de coliflor con portobellos y espinacas…

Hola de nuevo! aquí estoy para compartir una nueva entrada con una nueva receta que llevaba semanas fotografiada, pero eso sí, con productos de temporada y que encontraréis en estas fechas muy fácilmente en el mercado, y lo mejor, a un precio asequible. Además, la elaboración no puede ser más fácil y el resultado, delicioso. Para aquellos que aún no le habéis dado una oportunidad a esta maravillosa crucífera que es la coliflor y que aún podemos disfrutar durante este mes, solo tenéis que atreveros con recetas diferentes como esta…

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Ingredientes:

  • 1 cabeza de coliflor
  • 300 g. de portobellos
  • 1 manojo de espinacas
  • 1 cebolla dulce
  • 3 dientes de ajo
  • 3 C. de aceite de oliva virgen extra
  • Sal y pimienta negra molida
  • Limón como aderezo y unas ramas de perejil fresco

 

Comenzar por limpiar la coliflor de la hojas exteriores y el tronco. Cortar el máximo de tallo posible, quedándonos solo con las flores. Como nunca desaprovechamos nada, podemos usar las hojas de la coliflor y el tallo para elaborar una crema o una quiche vegetal.

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Introducir los trozos de coliflor en el robot de cocina preparado con las cuchillas y triturar durante unos segundos hasta obtener pequeños trozos, una textura similar a los granos de arroz o a una sémola. No debemos triturar en exceso. Colocar este “arroz” en una fuente o bandeja y absorber el exceso de humedad con papel de cocina. Reservar.

Pelar y picar en brunoise la cebolla y el ajo. Limpiar y picar los portobellos en cuartos. Lavar y cortar en trozos no muy grandes las espinacas. Si usamos espinacas baby, no será necesario cortarlas.

Rehogar la cebolla y el ajo en 2 cucharadas de aceite de oliva hasta que estén dorados y tiernos, incorporar el “arroz” de coliflor y rehogar durante un par de minutos para que se integren los sabores. En otra sartén incorporamos las setas con la cucharada de aceite de oliva restante, manteniendo el fuego fuerte, saltear durante un minuto, no más, de esta forma obtendremos una textura más carnosa y más aroma. Por último añadimos las espinacas y removemos bien, apagando el fuego y cocinado con el calor residual.

Unimos la mezcla de coliflor, cebolla y ajo a la de setas y espinacas y salpimentamos al gusto. Es mejor salpimentar al final porque así evitamos que la coliflor, las setas y las espinacas “suden” su exceso de humedad mientras los cocinamos. Aderezamos finalmente con zumo de limón y perejil picado y servimos caliente.

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No puede describiros lo mucho que me gusta la coliflor y lo reconfortante que es este plato, además de sencillo y super saludable. Al llevar un procesado y cocción mínimas, evitamos aromas y sabores azufrados,  aspectos que suelen hacer que este sea un vegetal no muy bien aceptado. No dejéis de probarlo, estoy segura de que os sorprenderá!

Si queréis saber más sobre la coliflor, solo tenéis que leer el Magazine de invierno ya que es un vegetal de esta estación. Muchísimas gracias por seguir el blog y la cuenta en  Instagram, facebook y twitter. Nos vemos en la siguiente entrada!

 

 

 

 

Tortitas de almendra y chía, sin gluten…

Buenos días y buen comienzo de semana, y para comenzar bien os comparto la receta de estas tortitas por las que tanto os habéis interesado desde que publiqué las fotos. Han sido totalmente improvisadas, que es como mejor salen las cosas y como uno va descubriendo su propia creatividad en la cocina. El resultado de la mezcla es una tortita o pancake esponjoso y muy saciante que espero os guste mucho. Si quieres saber como hacerlas, solo tienes que seguir leyendo!

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Ingredientes para unas 14 tortitas pequeñas:

  • 1 plátano maduro
  • 1 taza de almendra molida (harina de almendra)
  • 3/4 de taza de harina de avena sin gluten o harina de trigo sarraceno
  • 3 cucharadas de pudding de chía
  • bebida vegetal de almendra o arroz
  • 1 pizca de sal
  • 1 cucharadita de polvo de hornear/gasificante
  • para aromatizar: las semillas de 1/2 vaina de vainilla o 1 cucharadita de canela

Para elaborar estas deliciosas tortitas tendremos que realizar previamente el pudding de chía. Yo aproveché un sobrante que tenía pero podéis realizarlo fácilmente mezclando 125 ml. de bebida vegetal con 4 cucharaditas de semillas de chía y dejarlo reposar en el frigorífico durante 15-20 minutos. Lo ideal sería que lo dejásemos una noche entera para conseguir una textura aún más espesa  y gelatinosa.

Para conseguir la harina de avena no hay más que pulverizar en el robot de cocina los copos de avena sin gluten. Colocaremos todos los ingredientes excepto el pudding de chía y la bebida vegetal en un vaso grande y profundo y vamos triturando con la ayuda de una batidora de cuchillas. Retiramos la batidora e incorporamos con la ayuda de una cuchara el pudding de chía y un chorrito de bebida vegetal hasta conseguir una consistencia no tan espesa. La consistencia final debe ser cremosa y no líquida, cuando la coloquemos en la sartén para cuajarlas la masa no debe extenderse con facilidad.

Calentaremos una sartén antiadherente y a fuego medio las iremos cocinando. Dejaremos caer la masa a cucharadas formando montones que aplastaremos ligeramente hasta dar forma redonda. Cuando comiencen a aparecer burbujas en la superficie, les daremos la vuelta y retiraremos cuando estén cocinadas por ambas caras.

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Yo las he acompañado con kiwi, arándanos frescos y tahina, pero podéis hacerlo con vuestra fruta favorita o incluso, para los más golosos con un onza derretida de chocolate rico en cacao (> 80%)

No dejéis de intentar esta receta, si bien el resultado no es dulce, para mi tienen el dulzor suficiente . Ya sabéis que es una cuestión de educar nuestro paladar y recurrir a la fruta natural o especias como la vainilla y la canela, que sin aportar azúcar, hacen que el resultado sea muy agradable.

Muy feliz semana y hasta el próximo post!!!

 

 

 

 

Romesco, a mi manera…

El romesco es una de esas salsas que enamora. A mi no me gustan mucho las salsas, o para ser exactos, prefiero versiones caseras de pestos con frutos secos y aromáticas, o incluso cremas de verduras por su versatilidad y que muchas veces hacen la función de una salsa. El romesco resulta delicioso y acompaña especialmente bien los vegetales asados, calçots por supuesto, y también se puede usar con pescados y en calderetas.

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Si no la habéis probado o tenéis miedo de intentar hacerla y que no resulte…que el miedo no os detenga, creo que esta receta os encantará. Aunque me baso en la receta tradicional, no siempre se puede ser fiel al 100%, os lo explico con detalle a continuación.

Necesitaremos:

  • 5 tomates de rama
  • 2 rodajas de pan tipo hogaza (no muy grandes)
  • 1 cabeza de ajo morado
  • 100g de avellanas tostadas
  • 80g de almendras tostadas
  • 250 ml de aceite de oliva virgen extra
  • 50ml de vinagre de Jerez
  • 4 ñoras
  • Sal y pimienta negra recién molida
  • 1/2 cucharadita de pimentón dulce de buena calidad

 

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Como sé que muchas veces no tenemos el tiempo o la disponibilidad para realizar una receta de la forma tradicional, yo he ido adaptándola de forma que la podáis hacer todos y el resultado sea muy bueno. Y ¿en qué difiere de la tradicional?

  • En lugar de asar el tomate y el ajo en el fuego de leña, lo hago en el horno como para escalivada.
  • Yo si uso batidora, aunque el mortero me parece una opción perfecta cuando tenemos un poco más de tiempo y ganas.
  • Invierto la proporción de avellana y almendra, poniendo un poco más de avellana y no tanta almendra. Para que el sabor no quede demasiado fuerte, las tuesto muy ligeramente hasta que se empieza a percibir su aroma y así evitar que puedan amargar la salsa si nos pasamos de tiempo en el proceso de tueste.
  • Las ñoras se ponen en un cazo con agua al fuego y tras 10-15 minutos se retiran y se raspa la pulpa con la ayuda de un cuchillo.
  • En el caso de no tener ñoras, aso junto al tomate medio pimiento rojo pequeño, lo pelo y lo incorporo a la salsa.

Ahora os voy a explicar el procedimiento…

Comienzo por pre-calentar el horno a 180-200 ºC, lavar las hortalizas y secarlas, forrar una bandeja con papel vegetal y colocar sobre ella el pimiento (si no uso ñora), los tomates y los dientes de ajo sin pelar. Asar vigilando para dar la vuelta en mitad del proceso. Cuando ya casi esté colocamos en otra bandeja forrada las avellanas, las almendras y el pan y dejamos que se tuesten vigilando igualmente retiramos ambas bandejas del horno y esperamos a que se enfríen.

En un vaso alto, como el de la batidora o similar, colocamos todos los ingredientes, excepto el aceite. El tomate, el pimiento y los ajos van pelados. De la totalidad del aceite vamos a usar unas 4 cucharadas para triturar y una vez conseguida esta pasta base añadiremos el resto del aceite y lo incorporaremos con una cuchara en movimientos envolventes para que la salsa no emulsione ni se quede demasiado compacta. Rectificamos también de sal y pimienta hasta que quede a nuestro gusto y listo!

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Si queremos “aligerar” un poco esta salsa podemos usar la mitad de aceite e hidratarla con la misma cantidad de agua, evidentemente el resultado no es el mismo y aunque el sabor no diferirá mucho, tendrá un tiempo de conservación menor.

Espero que os guste y que intentéis hacer vuestros propios aliños en casa por sencillos que sean. Las salsas compradas son en general productos con listas interminables de ingredientes en las que abunda la sal, el azúcar y las grasas de peor calidad, no esperemos encontrarnos aceite de oliva virgen extra como el que podemos emplear en nuestras casas.

Gracias por seguir el blog y hasta la próxima entrada!!!!

 

Estofado de lentejas con alcachofa…

Buenos días! Hoy vengo a dejaros la receta que compartí en stories de Instagram esta semana. Rica, saludable, con muchísimos vegetales , y lo mejor, solo mancharemos una cazuela, así que no puede ser más práctica. Perfecta para poner en práctica el “batchcooking” si os lo habéis propuesto como asignatura a superar este año. Vamos con ella!!!

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Necesitaremos:

  • 4  dientes de ajo
  • 1 cebolla dulce
  • 1 rama de apio
  • 1 puerro
  • 1/2 boniato
  • 1 patata no muy grande
  • 2 zanahorias
  • 1 calabacín pequeño
  • 1 tomate maduro
  • 300-400g. de alcachofa congelada
  • 1 taza de arroz integral
  • 1 taza de lenteja pardina
  • 1/2 c. de cúrcuma
  • 1/2 c. de curry picante ( o curry normal)
  • sal y pimienta negra
  • 3 cucharadas de aove
  • 1 hoja de laurel
  • 1 rodaja de limón

No os asustéis por la lista inmensa de ingredientes. Solo quiero que sepáis que este es el típico estofado que podéis hacer con los vegetales que tengáis por casa y así poder reciclar al máximo y limpiar el frigorífico de restos. Además es un plato muy completo ya que además de incluir una buena cantidad de vegetales incorporamos arroz integral y legumbre que se complementan a la perfección a nivel proteico.

Para comenzar pondremos una cazuela de buen tamaño a fuego medio-alto con el aceite de oliva hasta que este esté caliente, entonces comenzamos a añadir los vegetales muy bien picados en brunoise fino. Empezaremos con la cebolla y el ajo con una pizca de sal, a los que añadiremos el laurel y el tomate para continuar con el resto, dejando para el final el calabacín que es más blando y necesita menos tiempo de cocción. Tras haberlos rehogado durante 5 minutos, añadimos caldo de verduras o agua caliente (aprox. 1 litro y medio), incorporamos la cúrcuma y el curry, un toque de pimienta negra, la rodaja de limón, el arroz y las lentejas . Llevamos a hervor y mantenemos a fuego fuerte durante 10 min. bajando a fuego medio bajo hasta que se complete la cocción. En mitad del proceso, es decir, transcurridos unos 15 min, incorporamos la alcachofa en cuartos (sin necesidad de descongelar previamente). Cuando el estofado esté listo incorporamos un buen puñado de perejil picado y removemos ya fuera del fuego.

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Las alcachofas me encantan, si a vosotros no, se pueden sustituir fácilmente por unos portobelllos, judía plana, cardo, espinacas, etc…

Estas cantidades están pensadas para elaborar aproximadamente unas 6-7 raciones abundantes. Se puede hacer con antelación, se congela y descongela perfectamente y en el frigorífico aguanta bien entre 2-3 días. Ideal para los frioleros y para los que les encanta comer de cuchara, un plato único que te salvará de más de un apuro.

 

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Y a vosotros¿ también os gusta el plato único? así completito, calentito y sabroso. Esto de manchar un solo recipiente, incluyendo alimentos variados y nutritivos, es todo ventajas para aquellos que les cuesta planificar o dicen no tener tiempo. Yo, al menos, cuando tengo el plato delante, pienso a veces en lo que se pierden tantas personas por no acercarse a la cocina!

Espero que os guste y nos encontramos en el siguiente post! Si no te puedes esperar, sígueme en Instagram donde las publicaciones son diarias!!! ;D

 

Crackers de semillas y centeno integral…

Buenos días! Hoy retomamos las recetas y lo hacemos con estos crackers deliciosos que acompañamos con unos tomates uva horneados muy lentamente y un poco de mozzarella, aunque son perfectas para hummus, baba ghanoush o cualquier otra crema o paté vegetal.

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Estos crackers están realizados con harina integral de centeno pero podéis sustituir esta por harina de trigo sarraceno u otras integrales con o sin gluten ajustando el agua, ya que su humedad puede variar y no todas demandan la misma cantidad.

Vamos a necesitar:

  • 2 tazas de harina de centeno integral/trigo sarraceno
  • 1 taza de almendra molida
  • 1/2 taza de semillas de sésamo blanco (crudo o tostado )
  • 1/4 taza de semillas de sésamo negro
  • 1/4 taza de semillas de lino molidas (yo usé lino marrón )
  • sal
  • 2 C. de aceite de oliva virgen extra
  • agua ( poco a poco, la necesaria para que la masa no se nos pegue a las manos)

 

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La dificultad de esta receta es mínima y es la típica que podéis usar para acercar a vuestros peques a la cocina ya que únicamente hay que mezclar todos los ingredientes en un cuenco grande, hasta hacer una bola y conseguir que no se nos pegue a las manos. A partir de ahí traspasar  a una superficie enharinada, amasar durante 5 minutos más. Colocar la bola de masa entre dos hojas de papel vegetal y con la ayuda de un rodillo ir aplastando hasta conseguir una lámina de unos 4-5 mm. de espesor. Retirar el papel de la parte superior y cortar la masa con la forma que deseemos, en este caso yo le he dado forma redonda, podéis hacerla rectangular, cuadrada, triangular, en forma de dinosaurio ;D o como se os antoje.

Traspasamos los crackers a la placa del horno forrada con papel vegetal y horneamos en horno pre-calentado a 180ºC durante 12-15 min. aproximadamente. Dependerá de vuestro horno, el objetivo es que queden crujientes y doradas pero sin quemarse!

 

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No me digáis que no es sencilla esta receta. Ahora que viene el fin de semana seguro tenéis un huequito de 20 min. para realizarla. Se conservan  muy bien en cualquier recipiente tipo tupperware durante varios días y crujientes como si fuese el primero. Una alternativa a los panes de harinas excesivamente refinados y con ingredientes poco saludables y menos nutritivos. ¿Os animáis?

Deseo que os gusten mucho y os atreváis a probar. Un abrazo enorme y hasta la próxima semana!!!!

Taboulé con col rizada y mostaza…

Buenos días! Aprovechando que en el artículo de este mes que he escrito para el blog de Naturarla os hablo un poco más en profundidad sobre los aspectos nutricionales y culinarios del kale o col rizada, os dejo esta receta que a mí particularmente me encanta. Os lo conté a través del stories en Instagram, pero para os lo que os habéis perdido el paso a paso de la receta, aquí os lo explico de nuevo.

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Este es un plato sencillo y delicioso, acompaña perfectamente con otros vegetales más dulces, como el boniato y con alimentos protéicos, a vuestra elección: un tofu marinado, un huevo poché, salmón al horno, etc…

Para 2 raciones vamos a necesitar:

  • 1 taza de sémola ( en este caso es integral de espelta )
  • la misma medida de agua hirviendo
  • 1 manojo de col rizada bien fresca
  • 3-4 dientes de ajo
  • 1 taza de perejil picado
  • 1 cucharadita de mostaza gruesa ( o mostaza tipo” antigua”)
  • aceite de oliva virgen extra
  • el zumo de dos limones
  • sal y pimienta negra

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Es muy sencilla de elaborar: por una parte elaboraremos la sémola hidratándola en agua, tras haberla tostado previamente en una sartén, removiendo para que no se queme. Una vez añadamos el agua ( también se puede usar caldo ) la tapamos y esperamos unos minutos a que se hidrate y aumente el volumen.

Por otra parte procederemos a blanquear la verdura, en el caso de la col rizada, con 2-3 minutos serán más que suficientes. Ponemos agua abundante a hervir con un poco de sal y en el momento de romper el hervor, añadimos la col rizada picada tras haberla lavado y retirado el tallo. Dejamos que recupere el hervor y retiramos, colando y pasando a agua fría con hielo, o en su defecto, enfriando la verdura bajo el grifo de agua fría.

Esta técnica se puede aplicar con muchos vegetales, nos permitirá mantener y avivar  el color original, romper ligeramente las paredes celulares, lo que permitirá que las verduras queden al dente sin estar demasiado duras, y perder una menor cantidad de vitaminas hidrosolubles y otros micronutrientes si lo comparamos con una cocción prolongada.

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Una vez escurrida la verdura, doramos en una cucharada de aceite de oliva virgen los ajos picados y rehogamos la verdura durante un par de minutos. En un bol profundo colocamos la sémola hidratada, el perejil picado muy fino, la verdura rehogada y removemos.

Aligeramos la cucharadita de mostaza gruesa con el zumo de dos limones, una cucharada de agua y unas gotas de aceite de oliva virgen, mezclamos bien y repartimos sobre el taboulé y ya tenemos este plato básico listo para degustar.

Hace unos días os mostraba el resultado añadiendo boniato asado y un huevo poché, lo que completó este plato a la perfección. Es también una buena forma de introducir este tipo de coles verdes que a veces no agradan tanto. Con el blanqueado conseguimos eliminar el mal olor de las crucíferas tan característico cuando se cuecen durante mucho tiempo y esto, a la hora de degustarlas, es un aspecto que a muchos no pasa desapercibido. Esto unido al sabor tan agradable de la sémola tostada hará que hasta los más escépticos lo prueben!.

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Deseando os guste y os sirva de ayuda en el día a día, me despido, hasta el próximo post. Gracias como siempre por seguir mi trabajo  a través del blog y de las distintas redes sociales!

Espárragos verdes con taboulé y romesco

Buenos días! Antes de recibir al otoño os dejo una receta fresquita que seguro os gusta. La he repetido mucho este verano y pienso que os puede dar mucho juego cada vez que se hace barbacoa. En la parrilla no solo se puede echar carne, pescados y hortalizas quedan perfectos cocinados de esta forma y son deliciosos acompañados de una salsa tan catalana como la romesco.

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Yo no suelo usar muchas salsas en mis preparaciones y si lo hago recurro a una pequeña cantidad y siempre a salsas elaboradas en casa con los mejores ingredientes. Los aderezos comprados suelen tener listas de ingredientes interminables en las que la sal, el azúcar, los potenciadores de sabor y las grasas de mala calidad imperan.

Comenzamos por la salsa…

 Para  2 tazas de salsanecesitamos:

  • 1 rebanada gruesa de pan de hogaza crujiente
  • 1 tomate grande
  • 3-4 dientes de ajo
  • 1/2 taza de almendras + 1/2 taza de avellanas
  • 2 pimientos rojos medianos
  • 1/4 taza de aceite de oliva
  • 2 C de vinagre de jerez
  • 1 c. de pimentón ahumado
  • 1 c. de sal marina
  • 1/8 c. de pimienta negra molida

Precalentar el horno  entre 180ºC y 200ºC. Forrar una fuente o bandeja de horno con papel vegetal. Colocar  las almendras y avellanas, el ajo, el pan y el tomate en la bandeja y  hornear  hasta que los frutos secos comiencen a desprender su aroma y el pan esté crujiente y empiece a dorarse, aproximadamente unos 10 minutos. Retirar las almendras y el pan y continuar asando el ajo hasta que esté suave y el tomate hasta que esté tierno, aproximadamente entre 15 y 20 minutos más. Retirar del horno, dejar enfriar ligeramente y pelar el tomate el ajo. Puede parecer largo pero esta es la parte clave de todo el proceso.

Los pimientos pueden asarse igualmente en el horno al mismo tiempo que el tomate, pero si podéis hacerlo sobre un hornillo de gas o fuego de leña, no lo dudéis, ese extra de sabor hará la diferencia en vuestra salsa. Se asan hasta que la piel esté ennegrecida, a continuación se introducen en una bolsa de plástico y se dejan enfriar lo suficiente para poder pelarlos con normalidad. Es conveniente que retiremos también los nervios blancos del interior ya que esta parte es más amarga.

Colocar el pan, el tomate, las almendras y avellanas, los pimientos, el aceite de oliva, el vinagre, el pimentón, la sal y la pimienta en el recipiente de un procesador de alimentos/robot de cocina y triturar hasta obtener un puré suave. Rectificar de sal y pimienta si fuera necesario.

Coloque en un recipiente hermético y meterlo en el frigorífico hasta que esté frío. Esta salsa debe ser consumida en no más de 5 días.

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Para el taboule y los espárragos para 4 personas,  vamos a necesitar:

  • 2 manojos de espárragos verdes
  • 250g. de sémola de espelta integral
  • el mismo volumen de agua caliente
  • 1 manojo de perejil de hoja plana bien fresco
  • 1 taza de olivas de Aragón
  • 1 taza de avellanas tostadas
  • el zumo de tres limones
  • aceite de oliva virgen extra
  • S&P
  • Opcional: 1 chalota o media cebolla roja.

Cada plato tiene su secreto y el secreto de mi taboulé ya os lo he contado en anteriores post…tostar la sémola potencia su sabor adquiriendo matices de frutos secos que transforman este plato tan humilde. La sémola es un alimento extremadamente fácil de preparar porque se ablanda con un mínimo de humedad, ya sea agua, caldo o la propia humedad de los vegetales con los que la mezclamos. Pero, que sea fácil no quiere decir que no podamos emplear 2 o 3 minutos más en tostarla. El resultado mejora notablemente!

Para tostar la sémola usamos una cazuela pequeña o sartén a fuego medio en la que colocaremos la sémola. Con una espátula de madera vamos removiendo continuamente hasta que sintamos que comienza a desprender un aroma agradable y al tacto esté caliente.  La apartamos entonces del fuego y la volcamos sobre el agua bien caliente. Fuera ya del fuego removemos ligeramente, tapamos y dejamos que se vaya ablandando.

Mientras, lavamos y preparamos los vegetales frescos: picamos muy fino el perejil y con los espárragos tenemos dos opciones, o bien los salteamos en 1 cucharada de aceite de oliva con ajo picado hasta que tomen un color verde intenso ( no deben quedar blandos sino crujientes o “al dente”). También podemos hornear sobre papel vegetal con sal gruesa y pimienta, de 5-7 min. a fuego fuerte serán más que suficientes.

Transcurridos aproximadamente 4 minutos, destapamos la sémola, la atemperamos un poco y comenzamos a añadir todos los ingredientes vegetales, el perejil, las olivas, las avellanas, el zumo de los 3 limones, un buen chorro de aceite, sal y pimienta negra molida. Remover para mezclar todos los ingredientes y colocar sobre los espárragos acompañando con la salsa romesco.

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