¿Te vienes de picnic?…

Existen pocas cosas que me gusten más que hacer un picnic. Comer o merendar en la playa o en el campo es algo a lo que no me puedo resistir en verano. Unir dos actividades que de por sí me encantan, como es comer saludablemente y disfrutar de la naturaleza y el aire libre, es más fácil con este clima. Las actividades en el exterior nos aportan tanto que bien merece la pena planificar una buena merienda para que la experiencia sea perfecta. Planear un picnic es como planear una pequeña fiesta “transportable” para la que seguro te resultan útiles algunos de estos tips:

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UBICACIÓN.

Comenzar por elegir el lugar nos ayudará a saber con qué elementos esenciales  debemos contar. No es lo mismo irnos a un lugar en el campo o a un parque con mesas y bancos que comer en la playa. Y esto no quiere decir que tengamos que llevarnos mesas y sillas a la playa NOOOOO!!!! nada más lejos. Podemos disfrutar de la comida en la arena sin necesidad de volver a los años 70 ni llevarnos la mesa de camping, las sillas, las sombrillas o  el transistor en el que suena el hit del verano, invadiendo, molestando e imponiendo nuestro criterio musical a los vecinos ;D

MOMENTO DEL DIA.

Si decidimos comer en la playa o en el campo y el sol calienta, nada como contar con una buena sombra, que siempre se agradece para comer. Si por el contrario decidimos cenar al aire libre o viendo la puesta de sol, podemos prescindir de ella. También debemos saber con qué servicios cuenta el destino elegido, sobretodo si vamos con niños ( baños, agua corriente, duchas, etc…) y también si la ubicación es fácilmente accesible, hay que caminar mucho desde el coche, podemos llevar bici o mascotas, etc…e insisto, no se trata de trasladar nuestra casa a la playa, simplicidad y practicidad son fundamentales en estas ocasiones y enseguida nos daremos cuenta de que no necesitamos tantas cosas para pasarlo bien y disfrutar!

Si nos vamos a pasar todo el día fuera va a ser fundamental ser prácticos e ir equipados con lo fundamental pero sin necesidad de ir cargadísimos. Para ello he descubierto que plaids o toallas multiusos como la de las fotografías son de lo más cómodo ya que pesan poco, son de tacto agradable y tienen capacidad para varias personas, con lo cual nos sirven tanto para comer sobre ellas como para tumbarnos al sol, echarnos una siestecita o taparnos si corre brisa sin necesidad de ir cargando con muchas toallas pesadas y voluminosas.

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¿CÓMO TRANSPORTAR?

Para hacer nuestro picnic más agradable debemos escoger los elementos de transporte que más se adapten a él. Tenemos que pensar que si lo que vamos a cargar es muy pesado ( tarros o botellas de cristal, gran cantidad de fruta, toallas, etc…) la bolsa o cesta debe tener asas resistentes y ser cómoda de cargar. Una buena bolsa térmica es imprescindible para mantener comida y bebida en las mejores condiciones durante horas y evitar que esta se deteriore y nos pueda hacer daño.

Y en esto, debemos encontrar el equilibrio, ya que recurrir a elementos de usar y tirar como vasos, platos y cubiertos es práctico pero no lo más razonable para el medio ambiente. Hoy en día podemos encontrar en el mercado vajilla, vasos y cubiertos ligeros como los de bambú que son reusables y muy económicos, lo cual nos puede resolver en caso de que la comida que nos llevemos tenga que servirse en plato. Si vamos a llevarnos comida para comer con las manos, o lo que los anglosajones denominan “finger food”, podemos prescindir de ese peso extra. Quiero pensar que a nadie se le ocurrirá llevarse unos spaguettis! debe ser comida que sea fácil de comer y que no se tambaleé una vez la tengamos servida en platos o en nuestro regazo.

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¿QUÉ COMER?

La practicidad y la rapidez nos llevará en muchas ocasiones a tomar malas decisiones en cuanto a nuestra alimentación fuera de casa, al igual que cuando comemos en casa.  Es cierto que un bocadillo de calamares (del tamaño de una barra de pan) con abundante mayonesa,  y dos cervezas, nunca mataron a nadie pero si vamos a comer en la playa o montaña en varias ocasiones, esta está lejos de ser la mejor opción, o al menos la más saludable ( y menos si vamos con niños ). No todo vale, y aunque siempre se dice que en una jornada fuera se realiza más actividad y el apetito se despierta, creo que la inmensa mayoría se apunta antes  tirarse en la toalla cual lagartos/as antes que caminar, correr, nadar, escalar, hacer senderismo o practicar deportes náuticos (aceptamos una sesión de palas!)

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Alimentos que nos refresquen e hidraten

Aquí volvemos siempre a nuestros favoritos, frutas y verduras frescas y si pueden ser de temporada. Porque admiten muchas formas de preparación sencillas y el resultado es colorido y sabroso, por ejemplo:

  • Fruta fresca entera o ya cortada en pequeñas porciones. Existen frutas deliciosas en esta época, más que apetecibles y muy sabrosas como cerezas y picotas, melocotones, peladillos, paraguayos, sandía y melón, albaricoques, ciruelas, plátano, peras de verano, arándanos, frambuesas, moras, etc…Podemos también realizar brochetas en casa o ensaladas de fruta. Nos refrescarán además de hidratarnos y requieren poca o ninguna preparación.
  • Vegetales frescos. Algunos tan propios del verano como el pepino, el pimiento o el tomate nos darán muchísimo juego a la hora de prepararlos como crudités con hummus, patés vegetales o cremas de frutos secos para picar. También los podemos triturar en forma de gazpacho, salmorejo y otras sopas frías combinando también frutas y hortalizas (de tomate, de melón, de cerezas, de manzana, de sandía, de pepino, etc…)

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  • Ensaladas. No solo de ensalada de pasta vive el hombre! es más, lo que comunmente conocemos como ensalada de pasta está más cerca de ser un plato rico en carbohidratos refinados a ser un plato rico en vegetales, así que te proponemos algunas ideas e ingredientes que mejorarán tus ensaladas para llevar:

-Sustituir la pasta por arroz semi-integral o integral, quinoa, mijo, semolina, cebada,          etc…

-No perder de vista las legumbres, de preferencia cocidas aunque también   podamos        recurrir alguna vez a las pastas elaboradas con guisantes, garbanzos, lenteja roja,            etc…siempre teniendo como protagonistas las verduras.

-Incorporar vegetales muy frescos,  cocidos  o  en  conserva  y  que  no  se  deterioren          mucho al llevar  algunas  horas preparados.

-Y, salvo que  la  playa  esté  cerca,  llevar  el  aliño  preparado  aparte  para  que  los          alimentos frescos no acaben macerándose. Si optamos por  llevar  nuestras ensaladas        en tarros de cristal individuales con su aliño, colocar siempre las hojas verdes al final       ( más cerca de la tapa ) de forma que el aliño no las deteriore y se mantengan frescas     hasta la hora de comer.

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Sugerencias: Ensalada de pepino, tomate, garbanzos y queso feta, ensalada de alubias negras con maíz, arroz integral, tomate, aguacate y perejil, cous cous frío con pepino, tomate, olivas negras, perejil, tahín con zumo de limón y aceite de oliva, ensalada de judías y patata cocida con tomate y atún, ensalada de zanahoria rallada, apio y perejil con olivas negras. Ensalada de quinoa, garbanzos, zanahoria rallada, pasas y perejil, ensalada de arroz integral, cherries, garbanzos y feta, etc…las opciones son infinitas!

Otros alimentos que podemos incluir:

  • Vegetales cocinados. Existen algunos vegetales perfectos para elaborar tuppers como las judías y la patata hervidas, las alcachofas en conserva, tomates, berenjenas y calabacín asados, etc… por lo que si tenemos algún sobrante en casa podemos incorporarlos a nuestras fiambreras mezclados con arroz, legumbres, huevos duros, etc…
  • Frutos secos y fruta deshidratada sin azúcar añadido, son un buen tentempié junto a la fruta siempre y cuando se escojan versiones crudas o tostadas sin salar ni freír. Si se los ofrecemos a los más pequeños siempre debemos estar atentos por la posibilidad de atragantamiento.
  • Panes. La opción del bocadillo es una de las más socorridas ya que los podemos personalizar y son fáciles de empaquetar y llevar. Es común que salgamos de casa sin planear y pensemos “nos compramos un bocadillo de camino”…¿quién no lo ha hecho alguna vez?Ante esto podemos escoger una opción lo más saludable posible, evitando procesados cárnicos excesivamente grasientos, quesos de dudosa calidad y la omnipresente mayonesa…o elaborarlos en casa seleccionando un buen pan y el mejor relleno en el que los vegetales también formen parte. Podemos reducir la cantidad de harinas si optamos por coca en lugar de empanada o wraps con tortillas de cereales integrales, maíz o leguminosas.
  • Carnes y pescados no son las mejores opciones para tupper por muchas razones como son  la textura e incluso aroma que desprenden al estar cocinados y tapados durante un tiempo (ocurre lo mismo que con vegetales como el repollo o las coles de bruselas si están excesivamente cocinados, os recomiendo que ni lo intentéis y los reservéis para comer en casa). Una opción que no está mal, es recurrir al pescado en conserva, de preferencia “al natural” como atún, sardinas o caballa.

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A TENER EN CUENTA!

Durante el verano aumenta considerablemente el riesgo de sufrir intoxicaciones alimentarias. La más frecuente es la salmonella, microorganismo que se multiplica a una velocidad muy elevada, contaminando todos los alimentos con los que entra en contacto. La salmonella puede partir en origen de alimentos como la leche, los huevos, las aves de corral o la carne de vaca, por lo que evitarlos en nuestros picnics será lo más razonable al igual que lavar convenientemente frutas y verduras con agua potable y lavarnos las manos antes de comer o manipular comida, separar siempre los alimentos crudos de los cocinados, nunca dejar la comida a temperatura ambiente y refrigerar enseguida y tratar con especial precaución los huevos o recetas que los contengan como salsas ( mayonesa y muchas otras ) o preparaciones en las que no estén bien cocidos ( tortillas, revueltos, etc…) y siempre mantenerlos separados de otros alimentos.

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BEBIDA

Este será un apartado escueto y aquí no debemos confundir hidratarnos con rellenarnos de azúcar o alcohol. Agua fresca es la respuesta, saborizada o aromatizada como más nos guste, lima, limón, té verde, hibisco, menta, hierbabuena, etc…si en este apartado has perdido el interés al no recomendarse bebidas alcohólicas ( aún siendo de baja graduación ) o refrescos llenos de azúcar, edulcorantes o burbujas…poco o nada  de lo que hagas para mejorar tu alimentación será efectivo si la bebida no es también igual de saludable.

OTRAS COSAS QUE NO SON COMIDA NI BEBIDA.

Una sombrilla, protector solar, repelente de insectos, unas bolsas de basura para dejarlo todo bien recogido y tal y como nos lo hemos encontrado. Yo uso además las bolsas de bocadillos con zip o pequeñas bolsas de tela con cordón para meter servilletas, cubiertos (siempre algún cuchillo) y aderezos como monodosis de aceite de oliva virgen.

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¿Y qué más? pues eso,  buena compañía y una cámara de fotos que me permita detener el momento y  mostraros no solo la belleza de los alimentos sino lo importante que es para nuestra salud, no solo física sino mental y social, el hecho de disfrutar y estar en contacto con la naturaleza, respetándola y respetándonos a nosotros mismos.

Agredecer a Iñaki Prieto por el trabajo de fotografía en esta sesión planeada desde hacía mucho tiempo y de la cual no nos podemos sentir más felices! También puedes disfrutar de sus trabajos  en Instagram. ¿Te apuntas a nuestro próximo picnic? ;D

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Berenjenas rellenas de cous cous integral…

Buenos días! Comenzamos la semana con una receta de lo más deliciosa, unas berenjenas asadas rellenas de semolina integral con verduritas y que acompaño con una salsa de yogur y tahín que nunca defrauda. El resultado es un plato lleno de sabores que se complementan a la perfección. Si quieres saber cómo lo he realizado, solo tienes que seguir leyendo…

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Para 2 berenjenas (4 mitades) necesitamos:

  • 200 g. de semolina integral de trigo ( también puede ser de espelta, maíz, etc…)
  • 2 puerros brandes
  • 1/2 cebolla dulce
  • 3 dientes de ajo
  • Unas ramas de perejil fresco
  • 1 limón
  • Unas olivas de Aragón
  • Aceite de oliva virgen extra
  • Sal y pimienta negra

Para la salsa de yogur y tahín necesitamos:

  • 1 yogur cremoso, ya sea tipo griego, yogur de leche de cabra o un yogur vegetal de soja fermentada ( Importante: sin azúcares añadidos! )
  • 2 C. de Tahín o crema de sésamo
  • 2 C. de zumo de limón
  • Sal y pimienta negra.

Para realizarla usamos la batidora de inmersión para mezclar todos los ingredientes hasta obtener una salsa suave que refrigeramos hasta que vayamos a usar. Lo ideal sería no consumirla más allá de las primeras 24 horas. Si os gusta esta salsa no dejéis de probarla en otras recetas como la de boniatos asados con espárragos verdes.

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Precalentamos el horno a 180ºC. Cortar las berenjenas a la mitad y con la punta de un cuchillo realizar en la pulpa un corte a un cm. del borde, teniendo cuidado de no traspasar la piel, vaciamos con ayuda de una cuchara y procedemos a asarlas boca abajo con una pizca de sal marina, pimienta y un hilito de aceite de oliva. Horneamos en el horno que teníamos ya caliente y retiramos pasados 15 minutos.

Como os contaba en una receta anterior, cada plato tiene su secreto y el secreto del cous cous es tostar la sémola. La sémola es un alimento extremadamente fácil de preparar porque se ablanda con un mínimo de humedad, ya sea agua, caldo o la propia humedad de los vegetales con los que la mezclamos.

Para tostar la sémola usamos una cazuela pequeña o sartén a fuego medio en la que colocaremos la sémola. Con una espátula de madera vamos removiendo continuamente hasta que sintamos que comienza a desprender un aroma agradable y al tacto esté caliente. Es importante no dejar nunca de remover.  La apartamos entonces del fuego y la volvamos sobre el agua o caldo de verduras bien caliente. Fuera ya del fuego removemos ligeramente, tapamos y dejamos que se vaya ablandando.

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Mientras lavamos convenientemente los puerros. Retiramos la parte verde que aprovecharemos para  realizar caldo de verduras.  Hacer un corte en cruz  en ese extremo y lavar bajo el chorro de agua para retirar cualquier resto de tierra. Picar en rodajas muy finas. Pelar y picar en brunoise  fina los ajos, la cebolla y la carne de la berenjena.

Rehogar  en 2 cucharadas de aceite de oliva, el puerro, el ajo y  la cebolla a fuego lento para que el puerro no se queme y sin dejar de remover. A media cocción incorporar la berenjena picada y seguir rehogando. No sazonar hasta el final para que el puerro no “sude” demasiado, lo cual puede alterar el sabor final del plato. Retirar del fuego y salpimentar cuando toda la verdura esté dorada y blanda.

Mezclar los vegetales rehogados con la semolina, el perejil picado, el zumo de limón y 2 cucharadas de aceite de oliva crudo. Rellenar las berenjenas con la mezcla, decorar con la salsa de yogur y tahín, más perejil picado y unas olivas de Aragón. Si lo deseamos también podemos picar unas cuantas olivas e incorporarlas previamente a la mezcla de la sémola y  las verduras.

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No solo podemos usar semolina para este plato, bulgur, arroz integral o mijo también acompañan perfectamente y complementan bien con su sabor más dulce ( a cereal ) con el sabor con matices amargos de la berenjena.

Espero que os guste y que lo intentéis, y no solo eso…también que me lo contéis. Tenéis Facebook, Twitter, Instagram y Pinterest para hacerlo y estaré encantada de que me etiquetéis para ver así vuestros avances con  la cocina saludable.

Un abrazo enorme y una feliz semana!!!!

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Vegetales ¿para qué?…

Sonará extraño este título, pero se trata de una cuestión más que seria…¿para qué introducir vegetales y frutas en nuestra alimentación? y digo introducir porque bien parece que estamos lejos de consumir las cantidades recomendadas…y lo que más me preocupa no es eso…lo que más me preocupa es que tengo la percepción de que para quien no los tiene presentes en su  rutina, además de otras excusas varias como el no tener tiempo para cocinarlos, el no saber hacerlo, el insistir en que a los niños no les gustan ( cuando la realidad es que yo no los como y ni se los ofrezco ), detrás  del “ya comen muchas verduras en el cole” ( ¿y a tí? tenemos que mandarte al cole para que comas verduras?)… detrás de estas situaciones existe un desconocimiento pleno de nuestra salud y de como la alimentación puede influir en ella, además de un nulo disfrute a la hora de preparar y consumir vegetales y fruta…

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Y vale que no siempre es así, en ocasiones el consumo es bajo y nos podemos estar planteando cómo aumentarlo, y ahí es que nos podemos encontrar mil y una publicaciones con “trucos” para enmascarar el alimento real y que nos permitan auto-convencernos de que lo hacemos bien, de ahí a caer en la tentación de yogures de soja con fruta bien cargados de azúcar, o un bizcochito para el desayuno con algas y calabaza…hay solo un paso! Lo peor es que ese paso no nos acerca a una mejora en nuestra alimentación.

El beneficio de un mayor consumo de frutas y verduras es evidente e innegable, un menor aporte energético unido al aporte de fibra y micronutrientes no es lo único que los hace atractivos, su importante papel en la prevención de la obesidad, el sobrepeso y otras enfermedades no transmisibles no debería pasar desapercibido. Es preocupante el hecho de que otros productos, no exactamente alimentos, más procesados y adictivos y menos nutritivos hayan desplazado el consumo de frutas y verduras. Mi pregunta es si estamos dispuestos a devolverles el protagonismo que merecen.

Retrocedamos un poco,  y veamos las cosas con un poco más de perspectiva. Si estamos en el maravilloso momento en el que comenzamos a ser un poco más conscientes de nuestra alimentación ( y la que se hace en familia ) …preguntémonos ¿para qué? Esta pregunta nadie la puede contestar por ti. La respuesta, lejos de  acercarnos al pasado y a la búsqueda de justificaciones, nos hará dar un paso adelante. A mí se me ocurren algunas…

  • Para ganar en salud
  • Para sentirnos bien con nosotros mismos
  • Para sentir que somos capaces de alcanzar lo que nos proponemos
  • Para cambiar hacia una forma diferente y mejor de alimentarnos
  • Para conocer  alimentos que no hemos probado antes
  • Para aprender nuevas técnicas que nos permitan disfrutar de los alimentos que antes ni comprábamos.
  • Para mejorar nuestra alimentación y la de nuestra familia.

Y tantas respuestas más que implícitamente nos conducen hacia la acción, hacia comenzar un proceso que no es otro que el del aprendizaje. Como en todo, habrá experiencias que nos agradarán más que otras y aquí estamos para que la mayor parte de ellas sean placenteras y agradables, y nos hagan sentir aún más curiosos por el mundo vegetal y las infinitas posibilidades que nos ofrece en el plato.

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Vamos a pasar a la acción!  ¿cómo?

  • Si la cuestión es que los peques coman más vegetales y frutas o más variedad, hazlo tú también, en la mayor parte de los casos actuarán por imitación. Ah! y no solo te los comas, disfrútalos!!!! lo notarán.
  • Si pretendes aumentar la cantidad y la variedad, tendrás que comprar más cantidad y variedad. Esto a veces parece que lo obviamos y es una de las claves ;D
  • Planifica en función de lo que ya tienes y de lo que vas a elaborar a lo largo de la semana; frutas de temporada en cantidad resolverán desayunos, postres, meriendas y tentempiés de toda la familia. Puede parecer simple pero sabéis que lo podemos hacer aún más bonito? combinando con semillas y frutos secos, yogur, etc…esa imaginación ya debería estar funcionando!
  • Visita mercados locales si tienes la oportunidad. En cualquier caso no pases de puntillas por esta parte del supermercado, tómate tu tiempo para seleccionar las verduras más frescas, comparar precios, buscar lo mejor de cada temporada, admirar los colores llamativos…disfruta de este momento, pronto te sentirás  cada vez más cómodo con tu cesta de la compra. Si careces de tiempo, no dejes de visitar esta sección, piensa que cualquier cosa que te lleves de aquí será infinitamente mejor que cualquier producto procesado!!!!
  • Deja que los peques escojan, hacerlos partícipes hará que se impliquen más. Las opciones las ponemos nosotros y así podrán escoger entre dos  frutas diferentes o dos platos con vegetales diferentes. No es lo mismo que escojan entre una brocheta de fruta y un yogur con fresas picadas a que escojan entre un plato de brócoli y leche con galletas para cenar…si lo comprendemos, lo haremos y son estos pequeños detalles los que conducen a un verdadero cambio.
  • Hacer que su presencia sea cada vez mayor en nuestro plato. Si visualizamos el plato saludable, lo tendremos claro. Y los vegetales no son solo ensalada, noooo y no solo de ajo, cebolla y tomate viven los sofritos, podemos comenzar por ponerles zanahoria y después calabacín, otro día berenjena…y así hasta llegar a hacer auténticas limpiezas de frigorífico reciclando cada vegetal que tenemos por casa.
  • Los vegetales pueden ser no solo crudos, en ensalada o cocidos, también rehogados, asados en el horno, a la plancha o a la parrilla, en puré o sopa, en paté vegetal o como parte de otros platos: el sofrito de un estofado, el relleno de una lasaña, la salsa para un plato de pasta, mezclados con legumbres y arroces, en hamburguesas, en panes, en postres…)  Esto nos permitirá descubrir nuevas preparaciones, técnicas, sabores y toda su versatilidad. Seguro que alguna de ellas te gusta especialmente!
  • ¿Por qué no atreverte a comer vegetales fuera de casa? Acercarte a un restaurante vegetariano o vegano donde frutas y verduras son los protagonistas indiscutibles, te hará ver y probar platos que probablemente ni sabías que te gustaban (y quizás quieras hacerlos en casa).
  • Siempre decimos que debemos acostumbrar el paladar al sabor real de los alimentos pero es que el mundo de los vegetales y las frutas nos ofrece ya de por sí muchísimas alternativas que pueden adaptarse perfectamente a nuestro gusto y preferencia: encontraremos sabores dulces en muchas raíces y tubérculos, picantes en algunas crucíferas como la mostaza, sabores ácidos como en los cítricos y agridulces muy agradables en muchas otras frutas.
  • Hacerlo bonito, si aplicáis un mínimo esfuerzo en componer un plato no solo saludable sino también agradable a la vista, tenéis un porcentaje muy alto de éxito asegurado, o eso, o sois muy malos cocinando ;D y eso, tiene solución! Apúntate a clases y cursos, te divertirás al mismo tiempo que aprendes.

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Los vegetales y las frutas aportan una diversidad, riqueza y dimensión a nuestra cocina a la que yo no estoy dispuesta a renunciar, y tú? Escoge los vegetales y frutas que más te gusten y no tengas miedo a probar otros nuevos. La curiosidad es parte fundamental del proceso de aprendizaje! 

Y si pensáis que el post de hoy viene con receta…contadme vosotros mismos la magia que sucede cuando  calentamos el horno y metemos dentro los vegetales de temporada que más nos gustan con un aderezo tan simple como una pizca de sal marina, pimienta negra y aceite de oliva…y cuando las acompañamos con hummus?…os dejo que experimentéis, a vuestro aire, y así hasta que dominéis la técnica y os familiaricéis con el alimento (es más fácil de lo que parece!)

Si sentís curiosidad tenéis el blog a vuestra disposición para encontrar recetas variadas que se puedan adaptar a vuestros gustos, además os dejo el link para publicaciones específicas sobre cómo hacerlo con los más peques y monográficos sobre vegetales y técnicas, aquí, aquí, aquí y aquí. Por cierto, mañana,  miércoles 3, ponemos en marcha la segunda edición del curso de hamburguesas vegetales en la plataforma Live to be_  para el que aún estáis a tiempo de inscribiros. Solo debéis seguir este link.

Muchas gracias por seguirnos y feliz semana. Nos vemos en el próximo post!

P.D.: Yo de ti, me seguiría cuestionando todo con esa misma pregunta…procesados y  comida basura ¿PARA QUÉ?

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La semolina y sus múltiples usos: taboulé…

Buenos días! Hoy, con el buen tiempo que hace, nos adelantamos al verano para traeros un plato fresquito y delicioso. En este post os contaremos un poco más acerca de la sémola, el origen del alimento, las variedades que podréis encontrar hoy en día en el mercado y sus múltiples usos. El plato de hoy es tan sumamente rico que nos lo pondríamos hasta para desayunar! si queréis saber como elaborarlo, solo tenéis que seguir leyendo…

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La sémola de trigo duro o de cualquier otro cereal se obtiene de moler el endospermo de  dichos granos. Se trata de una harina muy gruesa o harina a medio moler y en función de su granulosidad se clasifica en sémola gruesa, sémola fina o semolina. Se trata de uno de los alimentos más antiguos consumidos por el hombre

Hoy en día tenemos la ventaja de poder encontrarnos en el mercado sémola o semolina integral en la que además del endospermo, parte rica en carbohidratos y proteínas, está presente el salvado, rico en fibra, vitaminas y minerales, y el germen, rico en micronutrientes y antioxidantes. A esto debemos sumarle la ventaja de que tenemos a nuestro alcance distintas versiones y así nos podemos encontrar también sémola integral de espelta, de avena, de maíz y también de leguminosas como lentejas, garbanzos o guisantes. Su aporte en cuanto a nutrientes siempre será superior al de las harinas refinadas.

Los usos son múltiples, desde papillas y sopas hasta platos típicos como el cous cous árabe, pasando por su empleo en productos de panadería. Además de seleccionar bien el producto que vamos a consumir, debemos tener en cuenta el papel que le vamos a dar en nuestra dieta. Acompañar este con una buena ración de vegetales, hortalizas, raíces ya sean cocinadas o crudas, incluso fruta, siempre hará que tengamos un plato más completo, añadiendo si queremos algún alimento más proteico según nuestra elección (legumbres, lácteos, huevos, pescados o carnes)

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Mi propuesta es puramente vegetal y deliciosa, hoy re-versionamos un Taboulé libanés en el que en lugar de bulgur emplearemos sémola de espelta integral. Para 4 necesitaremos:

  • 250g. de sémola de espelta integral
  • el mismo volumen de agua caliente
  • 1 chalota
  • 1/2 pepino holandés
  • 2 tomates
  • 1/4 de pimiento rojo (o más, al gusto)
  • 1 manojo de perejil de hoja plana bien fresco
  • olivas de Aragón (con o sin caldo)
  • 1 aguacate
  • el zumo de tres limones
  • aceite de oliva virgen extra
  • unas ramas de tomillo limonero
  • S&P
  • escamas de chile picante

Cada plato tiene su secreto y el secreto de mi taboulé es …tostar la sémola. La sémola es un alimento extremadamente fácil de preparar porque se ablanda con un mínimo de humedad, ya sea agua, caldo o la propia humedad de los vegetales con los que la mezclamos. Pero, que sea fácil no quiere decir que no podamos emplear 2 o 3 minutos más en tostarla. Creedme si os digo que el resultado mejora notablemente.

Para tostar la sémola usamos una cazuela pequeña o sartén a fuego medio en la que colocaremos la sémola. Con una espátula de madera vamos removiendo continuamente hasta que sintamos que comienza a desprender un aroma agradable y al tacto esté caliente.  La apartamos entonces del fuego y la volvamos sobre el agua bien caliente. Fuera ya del fuego removemos ligeramente, tapamos y dejamos que se vaya ablandando.

Mientras, lavamos y preparamos los vegetales frescos que picaremos en brunoise (cubitos pequeños) y también el perejil. Si no nos agrada el sabor demasiado ácido-picante de la cebolla os recomiendo que una vez picada la introduzcáis en un vaso con vinagre durante unos minutos.

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Transcurridos aproximadamente 4 minutos, destapamos la sémola, la atemperamos un poco y comenzamos a añadir todos los ingredientes vegetales, la cebolla picada y escurrida, el pepino, el tomate y el pimiento, el perejil, las olivas, el zumo de los 3 limones, un buen chorro de aceite, sal y pimienta negra molida. Remover para mezclar todos los ingredientes y decorar con el aguacate, el tomillo limonero, unas olivas y unas escamas de chile picante. Dejar reposar hasta la hora de comer. Para mi gusto cuanto más reposado esté, mejor ya que se potencian los sabores.

Es un plato perfecto para poner en marcha nuestra creatividad variando con ingredientes y decoraciones diferentes. Tradicionalmente se incluyen pasas y unos hojas de menta picada así que no será por opciones.

Deseando que os guste y me contéis como os queda vuestro tabulé! En breve os traemos una opción para incluir la semolina en le desayuno. Hasta el próximo post, muy feliz semana!

Albóndigas con tomate seco y albahaca…

Buenos días! Hoy retomamos la rutina y qué mejor que hacerlo con una receta llena de sabor y muy fácil de llevar a cabo. Os vamos a descubrir un nuevo uso para los garbanzos y es que es un alimento de lo más versátil. Como además es lunes y nos lo planteamos sin carne, esta receta es perfecta además de deliciosa! Los sabores y aromas combinan a la perfección y estoy segura de que si las probáis, las haréis más de una vez.

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Esta es mi propuesta (para 1 docena aprox.):

  • 400 g. de garbanzos cocidos
  • 1/3 de taza o aprox. 40 g. de tomate deshidratado seco y picado fino ( mejor seco y no en aceite )
  • 2 ramas de albahaca fresca picadas finamente
  • 1 huevo vegano ( 1C de semillas de lino molidas+2,5C de agua )
  • 2 C. de aceite de oliva y un poco más para dorar nuestras albóndigas en la sartén
  • 2 dientes de ajo
  • 1C. de orégano seco o fresco
  • 1/2 taza de pan rallado ( tipo Panko o sin gluten )
  • 1c. de escamas de pimiento rojo picante (opcional)
  • 1/2 c. de sal marina

Preparar el “huevo” mezclando bien el agua con las semillas molidas de lino, reservar. Precalentar el horno a 180ºC.

Saltear a fuego medio en una sartén el ajo machacado o rallado en el aceite hasta que se dore ligeramente. Retirar del fuego y cuando esté templado añadir a nuestro huevo vegano que habremos incorporado al vaso del robot de cocina. Añadir a continuación el pan rallado, la albahaca, el tomate picado, el orégano y las escamas de pimiento picante junto a una pizca de sal y 1 C. de aceite de oliva virgen. Triturar hasta que quede bien picado. Añadir entonces los garbanzos cocidos y bien lavados y escurridos. Triturar hasta formar una mezcla que se pueda moldear, pero sin pasarse, no tiene que quedar hecho puré, se deben poder ver los trozos de garbanzo.

Probar y rectificar si fuera necesario el aderezo o pan rallado para la consistencia. Esta mezcla se puede trabajar directamente o bien reposar en el frigorífico durante 15-30 min ( se endurecerá un poco )

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Dar forma de pequeñas bolas  con las manos ligeramente humedecidas y rebozar en el pan rallado. En una sartén añadir 2 cucharadas de aceite de oliva e ir dorando las albóndigas durante aproximadamente 5 minutos. mover la sartén de vez en cuando para que se doren por igual. Transferirlas a una placa de horno forrada con papel vegetal y acabar de cocinar en el mismo durante unos 15 min. Retirar y servir. En este caso os proponemos una salsa de tomate casera para acompañar, muy sabrosa y fácil de elaborar…

Para la salsa de tomate:

  • 2 kg de tomate pera rojos y maduros
  • 1 cebolla morada
  • 5 dientes de ajo
  • 2 ramas de apio
  • 1 boniato pequeño
  • Sal y Pimienta negra
  • Aceite de oliva virgen extra

Pre-calentar el horno a 180 ºC. Lavar bien y cortar en cuartos los tomates maduros, añadimos pimienta negra molida y un hilo de AOVE. Podemos incorporar aromáticas al gusto, como orégano, tomillo limonero, laurel. Asamos durante 20 min. aproximadamente y retiramos.
Mientras, rehogamos en 2 C. de aceite de oliva, la cebolla, el apio, los ajos y el boniato pelados y bien picados en brunoise. Cuando los vegetales estén dorados y hayan soltado su sabor incorporamos el tomate asado al que le habremos retirado la piel con la ayuda de una cucharilla. Mezclamos, retiramos del fuego y trituramos con la batidora. Por último, rectificamos de sal y pimienta negra. Si se desea más líquida podemos incorporar una taza de caldo vegetal en el proceso de cocción de las verduras.

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Este es el típico plato que podemos hacer en bastante cantidad para guardar. Una vez horneadas y frías las podemos guardar en el frigo durante unos 3 días y regeneramos en horno o microondas. Si queremos congelar, lo haremos tras haberlas dorado en la sartén, colocándolas separadas en una bandeja forrada con papel vegetal. Tras un par de horas en el congelador, podemos pasarlas a cualquier envase o recipiente de congelación todas juntas o en las cantidades que calculemos vayamos a consumir cada vez.

El truco: Con esta misma receta podemos elaborar una hamburguesa vegetal, tal cual si queremos un sabor intenso  o añadiendo un poco de arroz integral o mijo cocido, os encantarán!!!! Además, si queremos hacer más cantidad podemos aumentar los ingredientes proporcionalmente, cuidando de no excederse en la sal. Recordad también que no hacemos fritura, solo las doramos y usamos unas gotas de aceite para que no se agarren.

Deseando que os gusten, os atreváis y lo compartáis. Recordaros que este miércoles comenzamos formación en Livetobe sobre platos veganos de inspiración asiática, no os lo perdáis! Feliz semana y hasta el próximo post ;D

Hummus con ensalada de aromáticas…

Buenos días! Tenemos a la vista unos días de descanso y para los que  sigáis merodeando por la cocina, hoy os traigo un entrante o tentempié que a mí particularmente me encanta ¿Por qué? pues por la combinación de texturas, cremosa y crujiente, por los productos de temporada que usamos y porque ya van apeteciendo este tipo de platos más frescos. Si sigues leyendo, te cuento cómo elaborar este hummus con vegetales o ensalada sobre hummus, como quieras llamarlo, si es que a veces uno se pone  a crear y salen cosas así…así de buenas!!!! ;D

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El hummus es una receta muy antigua y popular en todos los países de Oriente medio. Hummus significa en Árabe garbanzo, y los garbanzos son de hecho la base de la receta. Habitualmente en la mezcla se incluye tahín, tahini o tahina, que es una pasta hecha con semillas de sésamo, para mi gusto, delicioso!

Necesitamos:

  • 400 gr. de garbanzos cocidos (o 200g. de alubia blanca+200g. de garbanzo)
  • el zumo de 1 limón
  • 1-2 dientes de ajo (al gusto)
  • 1 cucharada de Tahini (pasta hecha a partir de semillas de sésamo molidas)
  • 60 ml. de agua
  • pizca de sal
  • aceite de oliva virgen extra

Para esta receta utilizamos garbanzos ya cocidos (pueden ser en conserva o remojados y cocidos en casa).  Si son en conserva, se lavan en agua fría y se escurren bien.
En la batidora de vaso se introducen los garbanzos, los ajos pelados, la sal, el zumo de limón, el agua y aproximadamente 3 cucharadas de aceite de oliva. Se tritura  hasta obtener una crema suave.

Sobre el hummus vamos a colocar dos hortalizas aromáticas que me gustan mucho: medio bulbo de hinojo lavado y cortado en juliana fina y dos ramas de apio, también lavadas y picadas, a esto le añadimos unos granos de granada, que si bien no es la época, siempre compramos en grandes cantidades para que algunas nos duren hasta ya entrada la primavera. Os sorprenderéis de lo bien que se conservan los granos y de su característico sabor ácido y fresco, aún cuando la piel está seca y arrugada! También incluimos una picada de frutos secos como avellanas y nueces que previamente se pueden tostar para aumentar el aroma, pimienta negra molida, zumo de lima o limón y un hilo de aceite de oliva virgen extra.

RAÍZ DE ENELDO

El hinojo ( Foeniculum vulgare ) pertenece a la familia Apiaceae y  tiene su origen en el sudoeste asiático y Mediterráneo, su estructura es fibrosa con hojas tiernas y plumosas. El hinojo dulce debe esa característica al compuesto fenólico anetol, que lo hace mucho más dulce aún que el azúcar de mesa, el mismo que proporciona su aroma tan característico al anís. El bulbo se usa como hortaliza aromática. Tanto el bulbo como los tallos y  las hojas son comestibles. Os la recomendamos en cremas de verduras y purés, asado, rehogado o como hoy, fresco en ensalda. El hinojo es rico también en vitamina C, potasio, ácido fólico y fibra. Otros minerales presentes son el manganeso, el calcio, hierro, magnesio, fósforo y cobre. En sus hojas  también se encuentra  vitamina B1, B2, B3, B5 y  B6. En los bulbos se encuentran asimismo ciertos flavonoides como rutina, quercetina y Kaempferol de tipo antioxidante.

El apio ( Apium graveolens ) e sun vegetal perteneciente a la familia de la Apiáceas y que se caracteriza por sus tallos largos, estriados y crujientes. Su mejor época es el invierno y la primavera, aunque lo podemos encontrar durante todo el año. Además de su característico aroma, la firmeza de sus tallos y el color verde claro brillante son signos de frescura. Su contenido calórico es muy bajo ( aprox. 14Kcal./100g.) debido a su alto contenido en agua, es rico además en minerales como el sodio y el potasio y  también contiene vitaminas como la vitamina E, pro-vitamina A, vitamina C, beta-caroteno y folatos aunque no están presentes en grandes cantidades, en comparación con otras hortalizas. Se trata principalmente de un alimento refrescante y regulador con más posibilidades en la cocina de las que os podáis imaginar.

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Si contáis con un poco más de tiempo, el hinojo puede macerarse durante 30 min junto a las especias, un poco de agua y el elemento ácido que usemos ya sea vinagre, limón, etc…para ello lo cortaremos casi haciendo un carpaccio, muy fino. En este caso queríamos aprovecharnos de su textura crujiente y por eso hemos añadido el aliño en el último momento.

Estas aromáticas soy consciente de que no son del agrado de todo el mundo, si es tu caso, pero te gustaría ampliar tu abanico de posibilidades ¿por qué no acompañarlas de otro plato cuyo sabor te agrade más, en este caso el hummus? ¿no os parece que a veces nos damos cuenta de lo que nos estábamos perdiendo hasta que descubrimos determinada combinación de alimentos en un plato?

Espero que os guste y os atreváis haciendo también vuestras propias aportaciones a esta sencilla sugerencia de hoy. Un abrazo, feliz descanso y nos vemos en el próximo post!

Espárragos de temporada…y una receta deliciosa!

Buenos días! Hoy la primavera nos regala un día fantástico lleno de sol y para acompañarlo y disfrutarlo aún más se me ha ocurrido regalaros una receta de esas que tenéis que probar…perfecta para un #meatlessmonday y que además incluye espárragos trigueros, hortaliza que tenemos en temporada.  Además incorporamos el toque dulce del boniato, unos garbanzos picantitos para volverse locos y una salsa fresquita que acompaña perfectamente…¿a qué esperáis para seguir leyendo?

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El espárrago es el tallo principal de la esparraguera, Asparagus officinalis, y son típicos de la primavera.  Aunque hay muchas variedades, los más conocidos son los blancos, cultivados bajo tierra y de sabor delicado, y los verdes o trigueros,  también muy apreciados y de sabor ligeramente amargo.

Su aporte calórico es mínimo dado su bajo contenido en hidratos de carbono. Es rico en vitaminas A, C, E,  vitaminas del grupo B (B1, B2, B6), ácido fólico, minerales como el hierro, calcio, fósforo, sodio y antioxidantes. Su contenido en potasio facilita la eliminación de líquidos y lo ha hecho objeto de estudio por su influencia en la actividad renal e hipertensión.

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Para estos boniatos rellenos de espárragos, garbanzos picantes al curry y salsa de yogur y tahín, necesitamos:

  • Tantos boniatos como comensales (de un tamaño pequeño-mediano)
  • 7-8 espárragos trigueros por cada boniato, si son finos (5 si son gruesos)
  • 400 g. de garbanzos cocidos.
  • 1 C. de curry
  • 1 C. de jengibre molido
  • 1c. de cúrcuma
  • Sal&pimienta negra
  • Aceite de oliva virgen extra.

Precalentar el horno a  200 ºC, una vez caliente introducimos en una bandeja forrada con papel vegetal los boniatos enteros previamente lavados con una pizca de S&P y un hilo de aceite de oliva. Podemos pinchar con un tenedor para que el calor penetre antes. Otra opción es abrirlos a la mitad una vez transcurridos 20 min. ( a media cocción ). Una vez cocinados se reservan.

Aprovechando el calor del horno, seguimos el mismo procedimiento con los espárragos. Como queremos que estos queden al dente, forma en la cual disfrutaremos más de su sabor y aroma, ademas de su textura crujiente, lavamos y retiramos la parte más dura y blanca del tallo (no los tiréis, son perfectos para hacer un caldo vegetal). Los colocamos igualmente sobre papel vegetal con sal, pimienta negra y unas gotas de aceite de oliva e introducimos en el horno cuando veamos que los boniatos ya casi están. Los espárragos no necesitarán más de 5-7 min. (va a depender del grosor) y tendremos cuidado de moverlos para que las yemas no se quemen. Retiramos del horno.

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Ese mismo tiempo es el que necesitarán los garbanzos para dorarse un poquito en el horno. Para prepararlos los escurrimos bien, escurrimos, absorbemos el exceso de humedad y aderezamos con el curry, la cúrcuma, el jengibre y una pizca de sal. El punto picante se lo damos con la pimienta negra, que siempre podemos moderar a nuestro gusto. Mismo procedimiento, sobre papel vegetal, unas gotas de aceite y al horno. Tened cuidado de no dejarlos demasiado tiempo ya que se secarán demasiado además de explotar y saltar por los aires ;D

Para la salsa de yogur y tahín necesitamos:

  • 1 yogur cremoso, ya sea tipo griego, yogur de leche de cabra o un yogur vegetal de soja fermentada ( Importante: sin azúcares añadidos! )
  • 2 C. de Tahín o crema de sésamo
  • 2 C. de zumo de limón
  • Sal y pimienta negra.

Para realizarla usamos la batidora de inmersión para mezclar todos los ingredientes hasta obtener una salsa suave que refrigeramos hasta que vayamos a usar. Lo ideal sería no consumirla más allá de las primeras 24 horas.

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Para montar el plato tendremos todos los vegetales calientes, esto no es problema ya que usamos el horno una sola vez y la salsa la podemos elaborar mientras los vegetales se asan e incluso tenerla refrigerada. Sobre los boniatos colocamos los espárragos, un par de cucharadas de garbanzos y un poco de la salsa. Solo queda disfrutar con todos los sentidos de este plato que deseo os agrade tanto como a mí.

Os recuerdo un plato similar que publiqué hace unos meses y en el que aprovechaba para hablaros un poco más acerca del proceso de cambio de hábitos en cuanto a la alimentación se refiere. Si os estáis planteando hacer alguna modificación en los vuestros os recomiendo su lectura aquí!

Os esperamos en el siguiente post, muy feliz semana a tod@s!!!!

De plato hondo y cuchara…

Buenos días! Hoy os traemos una nueva colección de recetas de esas que siempre apetecen. Un nuevo recetario sobre sopas cremosas y sopas de legumbres que estoy segura os dejarán satisfechos. He escogido solo algunas de las que tenía fotografiadas, hacen un total de 11 recetas de lo más coloridas y apetecibles. Deseo muchísimo que os gusten y que de alguna forma comencemos a ver de nuevo las sopas y purés vegetales como un buen primer plato, como antes, como hacíamos hace décadas, costumbre que se ha ido perdiendo con el tiempo, haciendo hueco a otros platos menos interesantes a nivel nutricional o prescindiendo directamente de verduras y hortalizas en las comidas principales.

De plato hondo y cuchara
Si quieres acceder al recetario, haz click sobre la fotografía…

Un paseo por el mercado os inspirará para crear vuestra sopa del día, o de la semana, ya que este plato tiene la enorme ventaja de poder ser cocinado en grandes cantidades que nos servirán para refrigerar o congelar y consumir cuando más nos apetezca. Los vegetales de temporada son nuestros aliados!!!!

Esto unido a la enorme satisfacción que nos provoca y lo confortable de calentarse las manos y sorber una buena sopa de a poquitos. ¿Os atrevéis a poner una sopa delante?

Espero mucho que os guste, un abrazo y hasta el próximo post! ;D

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Risotto de alcachofas y setas…vegan style

Buenos días! hoy os traemos una versión vegana de un plato que se ha convertido en muy popular y no solamente en Italia. Estamos hablando de un risotto, aunque los muy puristas dirían que no lo es,  al no haber  incorporado uno de los ingredientes importantes y característicos de esta receta que es el vino blanco…en este caso hacemos esta y  alguna modificación más, así que si lo preferís podemos decir que se trata de un arroz meloso con ingredientes vegetales 100%.

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Una vez realizadas las aclaraciones oportunas vamos ya a ponernos el delantal, y es que si existen platos reconfortantes…las sopas y los arroces,  a mi entender, estarán siempre entre ellos. Preparados?

Esta receta tiene además un aliciente adicional y es que nos ha servido de aprovechamiento y así generamos #cerodesperdicios,  ya que hemos usado un ingrediente fresco ( las setas ) unos restos de arroz arbóreo e integral que nos quedaban y 1/2 bolsa de alcachofas congeladas…con lo cual ha sido además bastante económico!

El uso de vegetales congelados es un recurso fantástico si los cocinamos con cariño y unos acompañamientos básicos como aromáticas ( cebolla, ajo, puerro, etc….) especias ( desde una hoja de laurel o pimienta negra a las más exóticas ) y un buen aceite de oliva virgen.

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Para nuestro arroz  ( 4 raciones ) hemos necesitado:

  • 200 g. de arroz ( mezclamos a partes iguales arbóreo e integral )
  • 300 g. de alcachofas congeladas ( troceadas )
  • 250 g. de portobellos ( pueden ser champiñones o mezcla de setas frescas o congeladas )
  • 800 ml. de caldo vegetal ( o agua en su defecto )
  • 4 dientes de ajo
  • 1 puerro
  • 1 hoja de laurel
  • Sal marina y pimienta negra
  • 100 g. de anacardos
  • 1/2 c. de curry
  • Aceite de oliva virgen extra ( 3-4 Cucharadas )

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Comenzamos por limpiar el puerro y los ajos, los picamos finamente y los doramos en 2 cucharadas de aceite de oliva. Una cazuela adecuada sería una tipo sauté o un cazo grande con suficiente profundidad para remover continuamente el arroz y que no se salga. Añadimos las alcachofas en trozos y seguimos rehogando durante 4-5 min. antes de añadir las setas limpias y laminadas ( podemos reservar algunas para decorar al final ) Salpimentamos. Dejamos que los vegetales suelten bien su sabor sin dejar de remover y cuando estén dorados incorporamos el arroz ( que previamente habremos lavado bien ) y la hoja de laurel. Tras un minuto incorporamos el caldo caliente y seguimos removiendo. la cocción total nos llevará entre 20 y 25 min, la primera mitad a fuego fuerte y los últimos 10 min. a fuego moderado, eso sí, removiendo frecuentemente para que el arroz quede lo más cremoso posible.

En el vaso de la batidora trituramos hasta hacer una pasta cremosa los anacardos que habremos remojado previamente, 1 taza de agua y 1 cucharada de aceite junto a 1 pizca de sal y curry ( o cualquier especia al gusto como  azafrán, cúrcuma, etc. )

Cuando el arroz este cocido nos debe quedar aún una pequeña parte del líquido por absorber y el aspecto debe ser meloso, es entonces cuando incorporamos la crema de anacardos y especias y removemos continuamente sin parar ya fuera del fuego. Los servimos con un poco de cebollino picado u otras hierbas aromáticas al gusto como perejil ,albahaca, tomillo, etc…) y las setas salteadas que habíamos reservado.

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El resultado os encantará, los anacardos nos aportan esa cremosidad extra que necesitamos al prescindir de la mantequilla y el Parmesano. Además resulta muy saciante por la cantidad de fibra que nos aportan todos los vegetales que incorporamos. Ah! y no os preocupéis por mezclar  los dos tipos de arroz, aunque por norma general el integral nos llevaría un poquito más de tiempo, al estar lavado previamente y cocer en una proporción  arroz/caldo de 1:4, 20-25 min. es más que suficiente para completar la cocción de ambos granos. Podéis elaborar esta misma receta con quinoa o quinoa+arroz y os quedará igualmente buena y sabrosa.

Desearos una feliz semana y nos vemos en el próximo post!!!! Un abrazo.

P.D.: Si tenéis algún tipo de duda sobre el consumo seguro de arroz, podéis siempre consultar este maravilloso post  de Lucía Redondo al respecto.

Brócoli con salsa de anacardos…

Buenos días! Comenzamos la semana con un #lunessincarne más y como no, ofreciendo opciones saludables para que os sea fácil hacerlo y (muy importante)…disfrutarlo! Hoy, acompañamos el brócoli, uno de nuestros vegetales favoritos de invierno, con una salsa de anacardos especiada que no os dejará indiferentes.

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Esta crema la podéis hacer con una textura más espesa o líquida en función de vuestros gustos y de para qué la vayáis a utilizar, es decir, le podemos añadir más agua para conseguir una salsa ligera con la que aliñar una ensalada o bien reducir el agua para conseguir esta crema espesa para gratinar cualquier vegetal o como “paté” para poner sobre una tostada o dipear con vegetales crudos.

Vamos a necesitar:

  • 150 g. de anacardos remojados
  • 1/2 taza de agua
  • el zumo de 1 limón o 1 cucharadita de vinagre de manzana (sin filtrar)
  • 1 diente de ajo o 1 cucharadita de ajo en polvo
  • sal marina (1 pizca)
  • pimienta negra (al gusto)
  • 1/2 cucharadita de curry
  • 1/2 cucharadita de jengibre molido
  • 1/2 cucharadita de cilantro molido (o 4-5 semillas de cilantro)
  • 2 Cucharadas de aceite de oliva virgen

Para hacer el plato completo necesitamos brócoli y unas avellanas o frutos secos al gusto.

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Comenzamos por blanquear el brócoli, para ello, ponemos a hervir agua abundante con sal en una cazuela. Al romper el hervor, volcar el brócoli que previamente habremos lavado y troceado. En el momento en el que vuelva a recuperar el punto de ebullición ( no más de 2-3 mim. ) retiramos del fuego, escurrimos y traspasamos el brócoli a un bol con agua lo más fría posible, para cortar la cocción. Esto nos permitirá conservar al máximo los nutrientes, disfrutar de una textura “al dente” y prescindir de olores y sabores desagradables ( los que provoca el cocer en exceso algunos vegetales, especialmente las coles )

Para la salsa, colocamos en nuestra batidora de vaso o bien en el vaso de nuestra batidora de inmersión, los anacardos remojados y escurridos, el agua, la sal y  las especias, el ajo,  el zumo de limón y comenzamos a triturar a velocidad máxima durante 1 min aproximadamente, sin dejar de batir incorporamos solo  al final el aceite muy poco a poco de forma que consigamos una emulsión perfecta y el resultado sea una salsa con más cuerpo y volumen. Como os comentábamos podemos optar por una textura más ligera o más espesa, a nuestro gusto.

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Colocamos la salsa sobre nuestro brócoli blanqueado en un recipiente para horno y colocamos sobre ella unas avellanas picadas y semillas de sésamo. Gratinamos durante unos minutos. El gratinado es opcional, en este caso nos apetecía comer un plato caliente, pero serviría perfectamente para comerlo frío.

Es una salsa  de lo más versátil además de saludable ya que nos sirve para enriquecer a nivel nutricional un plato sencillo incorporando grasas de buena calidad ( presentes en los anacardos y el aceite de oliva ) además de proteínas de origen vegetal,  vitamina C, vitamina E, potasio, magnesio, fósforo o ácido fólico entre otros.

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Deseo mucho que os guste, que la intentéis en casa y que nos deis vuestra opinión. Nos vemos en el siguiente post, permaneced muy atentos porque en breve os traemos un nuevo recetario ;D , un abrazo grande y  feliz semana!

P.D.: Se me olvidaba dejaros algunos links que os pueden inspirar o resultar de ayuda como Vegetales de invierno, conocer, combinar y cocinar, Brócoli+patata, donde podréis consultar  propiedades nutricionales del brócoli. Un post sobre especias que os puede interesar… y qué os parece acompañar cualquiera de nuestras hamburguesas vegetales con esta salsa? os dejamos aquí el link para el recetario: 6 hamburguesas vegetales a las que no te podrás resistir.